Madrid se ha levantado con un día brillante y claro para recibir el que será uno de los acontecimientos sociales de la temporada, la boda de Sofía Palazuelo y Fernando Fitz-James Stuart. El enlace tendrá lugar a las 12.00 del mediodía, pero desde primera hora de la mañana el Palacio de Liria es un hervidero de actividad. Con varias decenas de periodistas congregados a las verjas del emblemático edificio, enseña de la Casa de Alba, no hay un paso que den los floristas, los miembros del catering (Ciboulette, para más señas) o los primeros invitados que no esté siendo debidamente registrado.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Dos testigos, a su llegada al Palacio de Liria. (P.I.)
Vestidos de riguroso chaqué, como manda la tradición cuando se es testigo en una boda, dos amigos de Fernando Fitz-James han sido los primeros en llegar al palacio de Liria. Lo han hecho a pie, soportando con sentido del humor el interés de los medios. El palacio de Liria no es sólo el lugar donde se celebra el evento, también es el domicilio del novio, de su hermano y de su padre, el duque de Alba. Los testigos habrán ayudado al duque de Huéscar a pasar mejor los lógicos nervios de estos momentos previos a que todo empiece.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Llegada de los últimos arreglos florales. (PI)
En torno a las once de la mañana es cuando ha empezado el verdadero desfile de invitados, que debían acreditarse al entrar. Al tratarse del enlace del heredero de la Casa de Alba, se trata de una boda institucional en la que estarán representadas las grandes casas nobiliarias del país. Está previsto que más de 700 personas disfruten con los novios de este día tan especial.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Varios invitados al enlace de Sofía y Fernando. (PI)









