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El PP elige a Garrido como sustituto de Cifuentes al frente de la Comunidad de Madrid

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© Victor J Blanco El desfile del 2 de Mayo, día de la Comunidad de Madrid.

Mariano Rajoy ha propuesto este lunes a Ángel Garrido como candidato del PP a sustituir a Cristina Cifuentes al frente de la Comunidad de Madrid, según fuentes del PP. El que fuera número dos de la antigua líder regional ejerce como presidente en funciones desde el 25 de abril, cuando esta dimitió, y necesitará ahora el apoyo de Ciudadanos para ser investido y pilotar el gobierno autonómico hasta las elecciones de mayo de 2019. La presidenta de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados, fijará en los próximos días la fecha de esa votación, en la que Cifuentes tendrá un papel protagonista: o acudirá como diputada rasa a la Cámara regional, o habrá renunciado a su acta. El PP no puede prescindir de ningún voto en esa votación clave.

Tras semanas de dudas sobre quién debía reemplazar a la expresidenta al frente de la Comunidad, la dirección nacional ha optado por su sucesor natural. El hasta ahora número dos del Ejecutivo autonómico, que tiene 54 años, era el consejero de Presidencia y Justicia, portavoz del Gobierno y presidente del Canal de Isabel II. Rajoy contenta así al sector cifuentista del PP de Madrid, conmocionado por la salida de su líder y dolido por el escrutinio al que ha sometido a todos los diputados regionales el equipo del coordinador nacional, Fernando Martínez Maillo. En la elección ha pesado también la evolución personal que ha protagonizado Garrido en las últimas semanas, en las que ha pasado de reivindicar la tarea de gobierno de Cifuentes a obviar su gestión durante la recepción del 2 de mayo. Un cambio que dentro del PP muchos interpretaron como un guiño.

«Nos sentimos deudores de Cifuentes», dijo el ahora candidato justo un día después de la dimisión de la presidenta regional, a quien agradeció «el trabajo que ha desarrollado en estos tres últimos años, por su impulso, dedicación y entrega».

Acuerdo con Ciudadanos

Apenas una semana después, Garrido se subía al escenario para pronunciar el discurso más importante de su carrera política durante la festividad del 2 de mayo. No hubo ni una sola mención a Cifuentes. Y apenas hubo una referencia a la dimisión de la presidenta de Madrid por el escándalo del máster y la publicación de un vídeo de 2011 en el que protagonizaba un supuesto hurto en un supermercado. «Los vaivenes políticos y los cambios coyunturales no deben hacernos olvidar esta consistencia de fondo de la sociedad madrileña, una sociedad preparada, trabajadora, solidaria, que es nuestro mejor valor», deslizó Garrido.

No obstante, el PP no tiene asegurada la elección de su candidato. El partido de Rajoy cuenta con 48 diputados en la Asamblea (incluyendo a Cifuentes, que mantiene su acta). Para alcanzar los 65 que decanten la presidencia necesita sumar los 17 votos de Ciudadanos, reeditando el pacto de investidura de 2015 que llevó a su antigua líder hasta el gobierno autonómico. En consecuencia, Garrido necesitará ahora superar el escrutinio del partido que dirige en Madrid Ignacio Aguado, que lleva semanas reclamando «un candidato limpio». Los choques entre los dos políticos han sido frecuentes en la Asamblea, aunque en principio Ciudadanos acepta a Garrido como un candidato viable.

Si la operación culmina con éxito, Garrido será el encargado de coordinarse con el candidato que elija el PP para las elecciones de 2019. Las previsiones de la dirección nacional son que él no encabece la lista, puesto que el número uno estará reservado para una figura política de la máxima categoría. En medio, los consejeros de Rajoy tendrán que decidir qué hacen con el PP de Madrid, una organización clave para lograr el éxito en las elecciones regionales de 2019 y en las generales de 2020: o convocar una Junta directiva que elija un nuevo presidente del partido (Cifuentes también dejó ese cargo) o crear una gestora en la que el vicesecretario Pablo Casado juegue un papel que le permita probarse como potencial candidato para las próximas elecciones.

El PP da así el primer paso para intentar cerrar una crisis que amenaza con arrastrar al partido en toda España. La caída de Cifuentes marca un antes y un después en la crisis de un partido que se enfrenta a una tormenta perfecta en contra de sus intereses. El PP ha quedado tocado en uno de sus bastiones electorales clave, se mide al formidable auge de Ciudadanos y ha perdido a la política que encarnaba la regeneración en una formación asolada por los casos de corrupción presuntamente protagonizados por algunos de sus líderes más importantes.

Rajoy pide calma a los suyos. Garrido será el encargado de intentar que el PP llegue a los comicios regionales pudiendo mantener el discurso de que gestiona bien y logra crecimiento económico. Ilusionar a los votantes no será su tarea: salvo sorpresa mayúscula, no será el próximo candidato del PP a gobernar la Comunidad de Madrid.

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