
Aguas revueltas en el Partido Popular. El que fuera ministro de Exteriores en el primer Gobierno de Mariano Rajoy, José Manuel García-Margallo, ha asegurado que hará «todo lo posible» para que la exvicepresidenta del Gobierno,Soraya Sáenz de Santamaría, no sea portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados.
En una entrevista en ‘Espejo Público’, Margallo ha lanzado duras críticas contra Santamaría, a la que ha culpado de haber tomado«decisiones equivocadas», sobre todo en Cataluña, que han llevado al PP a atravesar una mala situación política. «Todas las decisiones estratégicas tienen una única responsable», ha afirmado contundente tras aclarar que no tiene «ningún problema» con ella aunque sí «muy profundas discrepancias políticas» en las que no ha querido ahondar. Y ha ido a más, ya que ha puesto en tela de juicio no solo su trabajo como vicepresidenta, sino el poder que el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le ha dado en los últimos años. «Es la persona más poderosa de la historia de España desde Godoy«, ha señalado, incluso por encima del Rey y del propio Rajoy.
García-Margallo ha recordado también que en los últimos seis años son varios los ministros que han entrado y salido del Gobierno, entre ellos él, remarcando que solo tres han estado junto a Rajoy desde el principio: Fátima Báñez, Cristóbal Montoro y Sáenz de Santamaría. «Son intelectualmente dóciles«, ha afirmado para señalar poco después que «el resto han desaparecido» y que, «cuirosamente», eran los que tenían su «propio criterio». «Ese es el equipo de Soraya, los apostólicos», ha añadido.
Sin embargo, esta no es la primera vez que el exministro lanza un dardo envenenado contra Santamaría. El último fue el pasado mes de abril cuando propuso que la exvicepresidente del Gobierno fuera la sustituta de Cristina Cifuentes como presidente de la Comunidad de Madrid. En una entrevista en Catalunya Ràdio aseguró que ella «aspira a todo» y que «ganas no le faltan». «Tiene una ocasión de oro para medirse electoralmente», dijo para remarcar que «haber ganado en una comunidad autónoma es una magnífica credencial para aspirar a la presidencia del Gobierno». Y es que Margallo siempre ha sostenido que el objetivo principal de Santamaría no es otro que ocupar La Moncloa.
Y es que la mala relación entre Margallo y Santamaría viene de lejos. Y la cuestión catalana lo ha acetuado. En una entrevista en ‘El Español’, el exministro aseguró el pasado mes de septiembre que en este tema el Gobierno actuó tarde y que las opiniones de la exvicepresidenta y de sus más cercanos siempre tuvieron más peso que otras voces, entre ellas la suya. De hecho, un año antes y ante los microfonos de la SER aseguró que dentro del Ejecutivo había dos clanes: ‘los G8’ y los ‘sorayos’. Es decir, los que consideran que «debe haber una reglas para que el mercado funcione» y los que cren que «el mercado lo arregla todo». En el primer grupo, que es al que Margallo pertenecía, estaban nombres como Miguel Arias Cañete, Ana Pastor o José Manuel Soria. En el otro, además de Santamaría, estaba el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro, con el que el exministro de Exteriores ha tenido sus más y sus menos en los últimos años.
Desencuentros con Montoro
De hecho, su gran desencuentro público fue en 2015, aunque han mantenido más antes y después de esa fecha. En una entrevista en ‘El Mundo’, Montoro se refirió a la propuesta de Margallo de ceder a Cataluña el 50% del IRPF para aplacar la deriva secesionista con una afirmación que no gustó al por aquel entonces ministro de Exteriores. «Es un hombre muy inteligente pero los demás no somos del todo estúpidos. Él lleva diciendo eso desde 1994, pero uno tiene que saber revisar sus ideas con el tiempo porque, si no, es rehén de su propia arrogancia intelectual«, afirmó.
Poco después, Montoro encontró réplica en Margallo: «Si eres ágrafo y no lees… Yo he publicado libros todos los años. Decir que yo estoy congelado cuando yo hablé de la unión bancaria antes que nadie, de los eurobonos antes que nadie, de la reforma constitucional antes que nadie. Pues bueno…».. Y fue a más: «Aunque Montoro considere que doy más gloria callando, seguiré opinando incluso si dejo la política. Voy a opinar toda mi vida». Y así lo ha hecho hasta este lunes. Sin pelos en la lengua y convencido de que Mariano Rajoy debería haber «dimitido» antes de que prosperara la moción de censura que ha llevado a Pedro Sánchez a ser presidente del Gobierno.








