El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha rechazado la entrega de Carles Puigdemont solo por malversación y no por rebelión, como ofreció la Justicia alemana. El magistrado denuncia además una «falta de compromiso» por parte de sus homólogos alemanes, ante lo que ha optado por renunciar por ahora a la euroorden que mantenía activa contra el expresidente catalán.
Para el juez Llarena, «el control de la doble tipificación por parte del Estado de ejecución debería haberse limitado a comprobar si los hechos descritos por la jurisdicción española están contemplados en la legislación penal de Alemania, y si justificarían por ello que, de haberse perpetrado en el país de ejecución los hechos que se sospechan, se impulsaría una investigación penal semejante a la que aquí se sigue«, señala el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en un comunicado.
La decisión del Tribunal Supremo llega después de que la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein decidiese el pasado 12 de julio extraditar a España al expresidente de la Generalitat por un presunto delito de malversación de fondos, pero no por rebelión. lo que implicaba que el político solo pudiera enfrentarse a una condena de un máximo de 12 años, mientras que el resto de políticos procesados por rebelión podrían pasar hasta 30 años entre rejas.









