La canciller alemana, Angela Merkel, ha defendido tras reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en Andalucía, que «da igual de dónde venga la gente». «Todos tenemos derechos, hay que respetar la dignidad humana», ha recalcado en relación al reto migratorio que afronta la Unión Europea. Ha añadido que «esto no es una tarea que competa a uno, dos o tres países, todos nos beneficiamos de la libertad de circulación». Según ha asegurado la canciller, «España y Alemania apuestan por soluciones europeas».
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, preguntado por la postura crítica del PP, ha afirmado que el partido de Pablo Casado «sabe perfectamente cuál es el desafío de la inmigración», y que «trasciende la acción de un gobierno».
Ambos ofrecen una rueda de prensa conjunta tras reunirse justo el día que entra en vigor el acuerdo entre España y Alemania cerrado hace unos días por el que Alemania podrá «devolver» a España a los migrantes que hayan pedido asilo aquí.
De este modo, Merkel le devuelve la visita que hizo el líder español en junio a Berlín en un encuentro en Doñana y una comida en el Palacio de los Guzmanes de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Aseguran que repasarán la agenda europea pero es evidente que el tema clave será, de nuevo, la presión migratoria.
Con adelanto sobre el horario previsto, la canciller alemana ha llegado este sábado al palacio de Sanlúcar. Aún no habían dado las 13.00 horas cuando se ha bajado de un vehículo oficial AUDI del Gobierno español, y ha saludado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez.
De fondo se escuchaban las protestas de algunas personas contra la visita de la líder alemana, en una estrecha vía que da acceso al edificio del siglo XVI que es testigo de esta la primera visita de Merkel a España después de la toma de posesión del socialista en el Gobierno.
Merkel y Sánchez, pese a formar parte de partidos antagónicos, buscan estrechar un frente común en política migratoria ante países como Italia o Hungría que están endureciendo sus políticas y virando hacia postulados ultraderechistas. De hecho, la propia Merkel ha cedido ante su socio de Gobierno, el CSU bávaro -que ve amenazada su hegemonía en su región ante el auge creciente de la ultraderecha- y ha pactado la creación de «centros de tránsito» desde donde serán devueltos los extranjeros, lo que previsiblemente supone su internamiento y deportación forzosa. De momento ha salvado su alianza pero las cosas ni pintan fáciles para la alemana.
Cuatro preguntas
Bajo un sol de justicia en esta localidad de la costa gaditana, Merkel y su marido, Joachim Sauer, han posado durante poco más de dos minutos ante el medio centenar de medios gráficos acreditados para el histórico encuentro, que en lo oficial sólo se sabe que consta de un almuerzo de hora y media de duración.
Lo que no está claro es si se sacará algo defnitivo de la reunión. Quizá sí reforzar la relación entre ambos líderes y gobiernos ante un desafío que se antoja complejo. Aunque no se conocerán muchos detalles porque en la rueda de prensa a las 15.15 horas, las preguntas se han restringido a dos por país (cuatro preguntas en total).
La visita de Merkel ha alterado la relativa paz de esta localidad de 67.000 habitantes censados, que ve multiplicada su población cuando llega el verano. Se han citado en un palacio que alberga la Fundación Casa Medina Sidonia, una entidad sin ánimo de lucro creada en 1990 por Luisa Isabel Álvarez de Toledo, XXI duquesa de Medina Sidonia, y cuyos objetivos son la conservación y difusión de los bienes que integran la Fundación. El palacio en sí, su patrimonio pictórico y mobiliario, su jardín trazado en 1541 o su archivo son una de las joyas turísticas de este pueblo, aunque hoy están restringidas la visitas por motivos de seguridad.
La elección de Sanlúcar de Barrameda para el encuentro no es baladí. Desde su playa, situada a poco más de 500 metros del palacio, se divisa la costa onubense de Doñana, salvando la lengua de agua de la desembocadura del Guadalquivir. Está cerca (aunque sin carretera, ya que hay que usar un transbordador) del Palacio de las Marismillas, donde el presidente español pasa sus vacaciones, y donde se aloja la delegación alemana, que mañana tiene previsto visitar el centro de cría en cautividad del lince en Doñana.
En torno al palacio sanluqueño, decenas de curiosos han querido ver a la canciller de cerca. No han accedido a ella, aunque Sánchez sí se ha tenido que hacer fotos con algunas vecinas. Cerca de la puerta principal, la sede de la hermandad de la Vera-Cruz, una de las señeras de la Semana Santa local, tiene hoy más revuelo que nunca: “aquí no se ha parado, pero si viene, una cervecilla puede tener”, explicaba un camarero de esa sede justo después de pasar el coche oficial.
Dentro del palacio, a las 13.30 se ha iniciado lo que se ha calificado como “un encuentro informal”, en torno a una mesa con una veintena de personas que tienen como menú croquetas de rape, cocktail de marisco con langostinos, corvina de caña a la plancha con verduras salteadas, langostinos con tomate y postre de tiramisú Casero. Además de los platos, sobre la mesa, una decena de temas que tratar en la escasa hora y media que durará el almuerzo antes de comparecer ante la prensa con la posibilidad, también escasa, de preguntar.









