Estaba claro que Ana Pastor quería zanjar la polémica sobre la enmienda del PSOE que perseguía esquivar el veto del Senado a los objetivos de déficit cuanto antes. A la primera de cambio. Y también estaba claro que no le iba a frenar la respuesta que eventualmente pudieran tomar el Gobierno y sus aliados. No le moverán las «amenazas«.
Eso dijo este lunes la presidenta del Congreso minutos después de que concluyera la larga reunión —casi dos horas y media— de la Mesa de la Cámara. Encuentro que acabó con el veto a esa enmienda, apoyado por PP y Ciudadanos, que suman una mayoría de cinco votos a cuatro (los de PSOE y Unidos Podemos) en el órgano rector del Congreso.
Por la mañana, volvían a resonar los tambores de guerra. ¿Una reprobación a Pastor encabezada por el PSOE y socios? Es cierto que hace semanas, cuando la Mesa decidió que la proposición de reforma de la Ley de Estabilidad —la que perseguía que el Senado deje de tener la última palabra en la tramitación de la senda de déficit— se tramitara por el procedimiento ordinario, y no urgente y en lectura única, los socialistas mostraron su indignación y acusaron a la presidenta de «filibusterismo«. Amagaron incluso con una posible reprobación, aunque no tuviera virtualidad práctica ninguna.
Pero este lunes, a las puertas de la reunión de la Mesa, esa opción volvía a sonar, aunque fuentes de la dirección parlamentaria del PSOE insistían en que esa opción, la de reprobar a la presidenta de la Cámara, no era posible, puesto que el Legislativo controla al Gobierno, y no se vigila a sí mismo. Además, los miembros del órgano rector son inamovibles: son elegidos en el arranque de cada legislatura y solo pueden dejar su cargo bien porque dimitan voluntariamente o bien por sentencia judicial.
De ahí que Pastor subrayara este lunes, antes y después de la reunión, que no aceptaría «presiones«, y que la Mesa es «independiente». «Puedo recibir amenazas, pero a mí no me mueven en el cumplimiento de la legalidad. No sé a otros, pero a mí nunca me moverán», advirtió la dirigente del PP.
Las razones
La presidenta explicó a los periodistas que dos criterios habían prevalecido a la hora de tumbar la enmienda socialista —que tenía el mismo fin que la proposición de ley, solo que colgaba de una norma con la que no guardaba conexión, la que busca mejorar la formación del Poder Judicial en materia de violencia machista—. Por un lado, que se producía una «situación inédita«, de duplicidad legislativa, puesto que se estaban tramitando a la vez dos textos «idéntidos» (la proposición y la enmienda), con la posibilidad de que se produzcan «resultados contradictorios», una «inseguridad jurídica» que la Mesa tiene la obligación de evitar.
La otra razón, siguió, es que el Tribunal Constitucional ha confirmado la «plena competencia» del órgano rector para «garantizar la homogeneidad y congruencia de las enmiendas con la iniciativa legislativa» que se pretende modificar, no solo en los supuestos contemplados en el reglamento, sino también en aquellos otros en los que no haya una previsión concreta. Y esta enmienda que buscaba la reforma de la Ley de Estabilidad para quitar poder al Senado en la tramitación de la senda de déficit no era «congruente» con el objeto de la norma de la que la hizo colgar el PSOE, la del Poder Judicial.
«Estoy hablando de un asunto de legalidad, del principio de legalidad, no soy comentarista de apreciaciones. Lo que sí puedo decir es que la presidenta del Congreso actúa con objetividad y conforme a la legalidad y en el ámbito de la Constitución española», insistió.
Pastor subrayó que no se trata de un «asunto político», sino de resguardar el principio de legalidad y de velar por la «defensa de todas sus señorías, de los 350 diputados«.
Siguiente batalla: el martes en la Mesa
Tanto PSOE como Unidos Podemos pidieron durante la reunión que se reclamara un informe a los letrados. Pero no se permitió porque PP y Cs se opusieron. La presidenta remarcó que la Mesa tiene «las competencias que tiene» y la decisión adoptada este lunes es «conforme a Derecho». Y si no gusta, siempre está la vía de cambiar el reglamento, lanzó. Fuentes próximas a Pastor señalaban que no se demandó ese dictamen a los servicios jurídicos de la Cámara del mismo modo que la Comisión de Justicia, controlada por PSOE y ERC, lo rechazó la semana pasada cuando PP y Cs exigieron que no se admitiera la enmienda.
La siguiente batalla se repetirá este martes en la Mesa, en la reunión ordinaria. Populares y naranjas impondrán su mayoría, previsiblemente, y frenarán de nuevo el deseo de los socialistas y sus aliados de que se tramite la proposición de reforma de la Ley de Estabilidad por la vía urgente (acortando los plazos a la mitad) y en lectura única (sin pasar por ponencia y comisión).
Los socialistas califican el acuerdo de la Mesa de este lunes como «arbitrario», «inaudito» e «inaceptable», y pedirán que se reconsidere. Y Podemos mantiene «serias dudas» de legalidad al haberse roto la decisión de la Comisión de Justicia de la semana pasada. «No se puede hurtar» del debate parlamentario una decisión «tan importante» como la que incorpora la enmienda del PSOE, que es esquivar el poder de veto del Senado a los objetivos de déficit, lo que permitirá una inyección de 6.000 millones de euros más de gasto y acabar con las políticas de «recortes» del PP. Para Cs, el acuerdo es correcto porque hay «antecedentes» avalados por la doctrina del TC, así que, desde el punto de vista legal, la situación «estaba absolutamente clara» y no hacían falta, en consecuencia, más informes.









